¿Qué nos dice el mapa?
El itinerario de este año es una serpiente de montaña y llanura que apenas deja margen al error. Por un lado, los tramos de la costa atlántica prometen viento como cuchillo; por otro, los puertos pirenaicos son una ola de gravedad que se lleva a los débiles de la mano. Aquí no hay espacio para la indecisión.
Los gigantes de la montaña: los ocho colosos
Primer gigante: el Puigmal, 12.5 km a 8 % de media, sube como una escalera de caracol. Segundo, el Col de la Madeleine, 15 km que terminan en 9,7 % de puro sufrimiento. Tercer, el Alpe d’Huez, 13.8 km con 21 curvas que hacen temblar la cintura a cualquiera que se atreva a seguir. Cuarto, el Col du Tourmalet, 17 km que remueve la sangre en la cara. Quinto, el Col de la Loze, reto de 24 km con 7 % que parece una cinta de correr sin fin. Sexto, el Col de l’Iseran, 12 km que se vuelve a la vida cuando el crono cae. Séptimo, el Col de la Croix de Fer, 20 km que atraviesa nube y nieve. Octavo, el Grand Colombier, 16 km con 8 % de final que puede decidir la victoria.
Impacto en la estrategia de equipos
Los equipos con GC sólido van a lanzar sus domestiques a la fuga desde la primera montaña. Si el pelotón llega al Puigmal con todos los palos, la batalla se decide en la cima. Los sprinters estarán mirando la línea de meta pensando en la arena, pero saben que la arena se convierte en polvo. Los contrarrelojistas, por otro lado, aprovecharán los tramos planos de 200 km entre los puertos para ganar segundos valiosos.
Los tramos de transición: ¿dónde se esconden los comodines?
Entre el Tourmalet y la Loze hay una ruta de 140 km que parece un suspiro, pero oculta 12 descensos bruscos que pueden arrastrar a un líder desprevenido. Luego, la zona entre la Loze y el Iseran está plagada de carreteras de grava, perfectas para los riders de la «gravel» que buscan la sorpresa. Y después del Iseran, un tramo de 110 km de llanura donde los equipos pueden reordenarse, reorganizarse, recalibrar su juego.
Pronóstico de apuestas
En ciclismoapuestas.com ya se habla de una victoria de los escaladores puros, pero el viento del Atlántico podría cambiar la ecuación. Si la lluvia se vuelve una constante, los corredores de bajo peso tendrán ventaja. Una mala gestión del consumo de energía en la Loze puede hacer que un favorito se quede con los pantalones colgados al final de la Jornada 15.
El punto crítico: la última semana
La última semana es una bomba de tiempo. El Grand Colombier se presenta como la última prueba, seguido de un sprint final de 40 km que parece una línea de llegada, pero está cargada de curvas cerradas. Los equipos con un buen plan de manejo de tiempo y un corredor que posea tanto potencia como resistencia, van a arrancar con la ventaja de la cabeza de la carrera. Los demás, a esperar la tormenta.
Consejo rápido: mantén los ojos en los datos del viento y la temperatura, y apuesta por el escalador que haya demostrado capacidad de recuperación en los últimos dos meses.